Senescencia celular
La senescencia celular se refiere a la respuesta de las células, mitóticamente competentes (células no diferenciadas terminalmente y que por lo tanto tienen la capacidad de dividirse) frente a estímulos que tienen la potencialidad de causar transformaciones neoplásicas y está dada entre otros aspectos, en un arresto de su crecimiento.3
La mayoría de las células somáticas en mamíferos, exceptuando las células germinales y las embriónicas tempranas, no expresan telomerasa (complejo ribonucleoproteico que adiciona repeticiones teloméricas de novo a los cromosomas).4,5 Debido a que la replicación del ADN es bidireccional, a que las ADN polimerasas son unidireccionales y requieren un "primer" o iniciador de la transcripción (fragmento corto e inestable de ARN), de 50-200 pares de bases de ADN telomérico, permanece sin replicar al final de cada fase S. De esta forma, en ausencia de telomerasa, los telómeros se acortan con cada división celular. Cuando alcanzan una longitud crítica, las células normales detienen su proliferación y adquieren características morfológicas y funcionales diferentes. A esta respuesta se le llama senescencia celular o replicativa.6,7 Esta longitud crítica es de 4 a 6 Kb en células germinales (de un tamaño máximo de 10-15 Kb).2,8 No obstante es muy probable que la célula responda a una modificación de la estructura del telómero más que a su acortamiento per se.9
Algunas células somáticas adultas expresan telomerasa, aunque esto no es común, en particular entre las células humanas. Así por ejemplo, las células T humanas activadas la expresan transitoriamente.10Independiente de la actividad telomerasa, estas células pierden ADN telomérico con cada división celular y senescen.11 De esta forma, en algunos casos, la presencia de telomerasa es insuficiente para prevenir la erosión telomérica y la senescencia como resultado de la replicación del ADN.6 Por otro lado, la expresión ectópica de telomerasa puede prevenir el acortamiento de los telómeros y la senescencia replicativa en algunas células humanas como fibroblastos y células epiteliales.12-14
Varias evidencias sugieren que la respuesta senescente evolucionó para suprimir la tumorigénesis, actuando como mecanismo de seguridad para prevenir la proliferación de células con riesgo de sufrir transformaciones neoplásicas.2,15 De acuerdo con esto, las células normales sufren el arresto senescente cuando se enfrentan a diferentes estímulos capaces de inducir o promover transformaciones neoplásicas. Estos estímulos incluyen a telómeros cuya función ha sido afectada, algunos tipos y niveles de daño al ADN, perturbación en la estructura de la cromatina y ciertas señales mutagénicas transductoras de oncogenes como RAS mutado. De hecho, la telomerasa es incapaz de prevenir la senescencia en fibroblastos humanos en respuesta a RAS mutado,16 lo cual indica que las células pueden expresar un fenotipo senescente independientemente de contar con telómeros funcionales.
La senescencia celular no solo se expresa a través de un arresto en el crecimiento de la célula sino que también, y estrechamente vinculado a este, se manifiestan cambios funcionales que en su conjunto definen al fenotipo senescente.2,17,18
Causas del fenotipo senescente
Acortamiento del telómero: no se conocen aún con certeza las señales a través de las cuales el acortamiento del telómero conduce al arresto del crecimiento en células normales, aunque estudios en hongos han suministrado algunos mecanismos posibles. Algunos de estos incluyen un daño al ADN inducido por el telómero corto, la liberación de factores de transcripción-modulación por dichos telómeros y cambios en la heterocromatina inducidos por estos.19 Esos mecanismos potenciales no son mutuamente excluyentes. Desafortunadamente, hasta el momento no se puede decir con certeza si alguno de estos mecanismos potenciales operan en células de mamíferos.
Daño al ADN: agentes que producen lesiones oxidativas en el ADN o rupturas de doble cadena, inducen a las células humanas normales a detener de forma irreversible su crecimiento, con cambios fenotípicos asociados similares a los de la senescencia replicativa.20, 21 Aunque numerosos estudios muestran que niveles moderado de daño al ADN frecuentemente resultan en apoptosis, la mayoría utilizaron células inmortales de roedores. Las células normales, particularmente las humanas, no sufren con frecuencia apoptosis en respuesta a daños moderados al ADN, sino que responden adoptando un fenotipo senescente.22
La capacidad de ciertos tipos de daño al ADN para inducir un fenotipo senescente puede explicar la senescencia replicativa prematura mostrada por células de donantes con el síndrome de Werner (SW). Este es un síndrome hereditario de envejecimiento prematuro en el hombre.23 Los pacientes con el SW son asintomáticos hasta la pubertad, e incluso en esta etapa los síntomas son menores. Sin embargo, a partir de los 20 ó 30 años, desarrollan un conjunto de patologías asociadas a la vejez incluidos cáncer, ateroesclerosis, diabetes tipo II, cataratas, osteoporosis, caída del cabello y atrofia de la piel. El SW no es una fenocopia exacta del envejecimiento normal, pero se caracteriza por el desarrollo prematuro de un conjunto de patologías asociadas a este. La expectativa media de vida de individuos con el SW es de aproximadamente 45 años y son las enfermedades cardiovasculares y el cáncer las principales causas de muerte.
Este síndrome es causado por una inactivación homocigótica del gen WRN recientemente clonado y que se localiza en el cromosoma 8 humano.24 WRN codifica una proteína de elevado peso molecular que posee actividad ADN helicasa y actividad 3'-5' exonucleasa.25 Aunque la función precisa de esta proteína no se conoce todavía, sus actividades bioquímicas y su marcada homología con el dominio del gen RecQ de E. coli que codifica para una helicasa, sugieren con mucha fuerza que participa en una o más vías de reparación del ADN. Las células de donantes con el SW acumulan una gran variedad de mutaciones, con una elevada proporción de delecciones y translocaciones cromosómicas.26 Se conoce que estas células senescen replicativamente después de muchas menos duplicaciones que células de donantes de la misma edad.27 Hay también evidencias de que estas células senescen con longitudes del telómero mayores (7-9 Kb) que la de las células senescentes de donantes normales (5-7 Kb).28 De esta forma, el daño acumulado sobre el ADN, más que el acortamiento del telómero, puede ser la causa de la senescencia prematura en las células con SW. El hecho de que la pérdida de la función de un gen (WRN) cause tanto la aceleración de los fenotipos envejecidos in vivo como la aceleración de la senescencia de las células in vitro, apoya la idea de que la senescencia celular puede contribuir al envejecimiento, o al menos a varias patologías asociadas a la vejez.22
Estímulos oncogénicos o mutagénicos inapropiados: resultados recientes sugieren que las células normales pueden responder a estímulos oncogénicos adoptando un fenotipo senescente. La primera evidencia para esta idea deriva de estudios en los cuales una forma activada del gen RAS (oncogénico) se introdujo en fibroblastos humanos normales.
RAS es un proto-oncogen bien caracterizado que transduce señales de ciertos receptores de crecimiento. Los receptores de respuesta a RAS, una vez que reciben sus ligandos, estimulan a la proteína RAS a unirse al GTP. Este complejo transmite señales mitogénicas a través de la activación de la vía de la proteína cinasa activada por mitógeno. La señal se termina por la actividad GTPasa de RAS. Las mutaciones que convierten a RAS en una oncoproteína inactivan su actividad GTPasa, pero no su capacidad de unirse al GTP, provocando que la proteína transmita continuamente señales mitogénicas. Las formas activadas de RAS estimulan el crecimiento de muchas células de roedores y transforma a las células inmortales en células tumorigénicas;29 por lo que no se esperaba que la introducción de un gen RAS oncogénico en fibroblastos humanos normales provocara la detención del crecimiento de estos con un fenotipo similar al senescente.30 Esta misma respuesta también fue observada al introducir 2 efectores activados de la actividad RAS; las proteínas cinasas RAF y MEK.31,32 Por el contrario, formas activadas de RAS y MEK estimularon la proliferación en células inmortales o en células en las que la proteína supresora de tumores p53 estaba inactivada. De esta forma, señales mitogénicas inapropiadas y potencialmente oncogénicas estimularon la proliferación en células con la función p53 comprometida, pero indujeron el fenotipo senescente en células humanas normales.
El factor de transcripción E2F1 se encuentra negativamente regulado por la proteína supresora del retinoblastoma (pRb) y es importante para la transcripción de muchos genes que se requieren para la síntesis del ADN.33 La sobreexpresión de este factor de transcripción también induce una respuesta senescente en fibroblastos humanos normales.34
Recientemente se ha detectado que la ruptura en la organización de la cromatina también origina una respuesta senescente de las células.2,9,35
Implicación en el envejecimiento
La senescencia celular se ha implicado en el envejecimiento. Debido a que las células senescentes son incapaces de autorrenovarse, se ha propuesto que estas células podrían contribuir a fenotipos de envejecimiento como el fallo inmunológico, pobre cicatrización, atrofia de la piel, disminución de la función gastrointestinal, etc. Se presume que estos fenotipos surgen debido a la pérdida de la capacidad proliferativa de la célula y por lo tanto de la capacidad regenerativa del tejido. Esta idea surge primariamente debido a que el primer estímulo que se reconoce como causa de la senescencia celular fue la división celular repetida (senescencia replicativa).36
Estudios posteriores mostraron que la senescencia replicativa es causada por el acortamiento progresivo de los telómeros, el cual se produce en cada ciclo celular de células que no expresan la enzima telomerasa.7 La mayoría de los mamíferos no expresan telomerasa en sus células somáticas, aunque hay algunas excepciones y diferencias en cuanto al rigor con el cual la telomerasa es reprimida en el soma.37 En especies con telómeros relativamente cortos como en los humanos, las células que se dividen adquieren uno o más telómeros críticamente cortos y no funcionales.7,9,38 Esto provoca el arresto senescente e irreversible del crecimiento celular. El papel particular de los telómeros en el desencadenamiento de esta respuesta dio lugar a la llamada "hipótesis del envejecimiento asociado al telómero", que realmente debería llamarse "hipótesis del envejecimiento asociado a la senescencia celular",37 pues la funcionalidad del telómero es solo uno de los mecanismos involucrados en el desencadenamiento de la respuesta senescente.
De mayor relevancia quizás para el envejecimiento es el hecho ya reconocido de que la respuesta senescente también resulta en cambios en la morfología y funcionalidad de la célula. Debido a la senescencia, algunos tipos celulares resisten ciertas señales apoptóticas.39 Esto puede explicar por qué las células senescentes se acumulan en los tejidos con la edad.40-42 De igual importancia es el hecho de que las células senescentes tienden a sobreexpresar moléculas de secreción, las cuales pueden actuar en sitios distantes de su lugar de producción dentro del tejido y afectar el microentorno local. Como ejemplos de estas moléculas se encuentran varias metaloproteinasas de matriz y otras enzimas degradativas, citocinas inflamatorias y ciertos factores de crecimiento.43,44
Los cambios funcionales asociados con la senescencia celular sugieren un mecanismo adicional por el cual este proceso puede contribuir al envejecimiento. Debido a que las células senescentes, funcionalmente afectadas se acumulan in vivo, sus fenotipos secretores pueden provocar afectaciones en el entorno tisular local. Esto pudiera explicar la pérdida de la integridad tisular y funcionalidad durante el envejecimiento.2 Además, esto podría iniciar o promover ciertas enfermedades asociadas a la vejez. Así por ejemplo, se ha propuesto que la ateroesclerosis puede ser iniciada por las secreciones producidas por células endoteliales senescentes.45 Por otra parte se ha propuesto que las células senescentes pueden estimular la progresión del cáncer,46 lo cual requiere tanto de mutaciones oncogénicas, como de un microentorno tisular afectado o dañado en el cual las células mutadas puedan expresar su fenotipo neoplásico. En tal sentido, estudios recientes reportaron que fibroblastos humanos senescentes estimularon a proliferar en cultivo a células epiteliales preneoplásicas, pero fueron incapaces de estimular la proliferación de células epiteliales normales. Mucha de esa estimulación se debió a factores secretados por las células senescentes.46 Esto se ve favorecido en edades avanzadas donde las células senescentes y las células con mutaciones preneoplásicas se acumulan.
El fenotipo senescente y el pleiotropismo antagónico
Es muy probable que la senescencia celular haya evolucionado para proteger a los mamíferos del cáncer. Si además de esto también contribuye al envejecimiento, se puede decir que constituye un ejemplo de pleiotropismo antagónico evolutivo. Según esta teoría, algunos eventos que fueron seleccionados para optimizar el buen estado de salud en los organismos adultos jóvenes, pueden ejercer además efectos dañinos pobremente seleccionados sobre el organismo envejecido.1 El arresto del crecimiento, que permite suprimir la tumorigénesis en organismos jóvenes, puede ser el evento seleccionado. Por el contrario, la funcionalidad afectada de la célula, puede ser el evento no seleccionado con efectos dañinos para el tejido envejecido. Presumiblemente estos efectos dañinos son despreciables en los tejidos jóvenes, donde las células senescentes son raras. Sin embargo, en la medida en que el organismo envejece, las células senescentes se acumulan y es posible entonces que sus funciones alteradas, particularmente sus fenotipos secretorios, comprometan la fisiología e integridad del tejido.17,37
Considerando el pleiotropismo antagónico de la senescencia celular, se ha propuesto que las células senescentes pueden también contribuir al incremento exponencial de la incidencia del cáncer que se produce con la edad en mamíferos.2,47 El fenotipo secretorio de las células senescentes puede afectar su microentorno en el tejido. De esta forma el daño al ADN, la pérdida de función de los telómeros o errores en señales mitogénicas puede causar una acumulación de células senescentes, pero su influencia puede que solo sea significativa y dañina en edades avanzadas, donde estas alcanzan suficiente cantidad.
Simultáneamente, las mutaciones se acumulan con la edad.48 Es posible entonces que en la medida en que envejecemos se incremente la probabilidad de que las células senescentes y las células con mutaciones oncogénicas se produzcan muy próximamente. Las células senescentes pueden entonces crear el microentorno que promueva el crecimiento y la progresión neoplásica de las células mutadas.46
Otro posible ejemplo de pleiotropismo antagónico de la senescencia celular se ha propuesto para la psoriasis.49Esta enfermedad de la piel se caracteriza por un crecimiento excesivo de los queratinocitos epidérmicos, los cuales forman una capa gruesa, con pérdida de su funcionalidad y resistentes a la apoptosis. Los queratinocitos psoriásicos muestran un fenotipo similar al senescente, sugiriendo que las placas están constituidas por queratinocitos senescentes. Es extremadamente rara la aparición de tumores en las lesiones psoriásicas, aunque pueden desarrollarse en la piel intacta adyacente a estas lesiones.49
Consideraciones finales
La senescencia celular es un proceso que evolucionó para prevenir el desarrollo de tumores en células mitóticamente competentes de organismos jóvenes para garantizar, en última instancia, la supervivencia de la especie. Precisamente los mecanismos que la inducen pueden provocar crecimientos neoplásicos. El arresto irreversible del crecimiento celular no es el único rasgo característico de su fenotipo, también incluye cambios en la función celular, sobre todo en las funciones secretoras, que pueden afectar la integridad del tejido y contribuir de esta forma a las disfunciones orgánicas asociadas a la vejez. Esto sugiere que la senescencia celular puede ser un ejemplo de pleiotropismo antagónico y que es precisamente la vejez el precio que se paga por un óptimo estado de salud en la juventud.
Es obvio que se requieren muchos más aportes al conocimiento para entender el complejo balance entre la actividad supresora de tumores de la senescencia celular y su contribución al envejecimiento. Un mayor entendimiento de esta relación será esencial para el desarrollo de estrategias racionales para intervenir en el proceso de envejecimiento.